Este bloque 2 ha exigido mayor concreción en las ideas. Me gusta que en un curso se dé, no solo mayor importancia, sino casi exclusividad al aspecto práctico. De aquí tenemos que salir sabiendo hacer algo, y que ese algo nos sirva para mejorar nuestro trabajo como docentes. Al poner en aspecto real las abstracciones de los criterios de evaluación y de los estándares de aprendizaje, vemos que no se quedan en mera palabrería, sino que son útiles para elaborar metodologías reales, Sobre todo, nos ayudan a aplicar la evaluación en todo el proceso de aprendizaje.
Me cuesta todavía adaptarme a la nueva evaluación. Aún tengo un cerebro medidor, enclaustrado en los número que sirven para calificar a nuestros alumnos. ¿Cómo haré esa transición de la evaluación cuantificadora a la formadora? O, más concretamente, ¿cómo sé qué nota poner con este método de los indicadores de logro? Espero que lo veamos en el siguiente capítulo 😉
Imagen tomada de http://eliseosebastian.tumblr.com/

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